En el inmenso infinito,
el espacio sideral,
ese santuario inmortal
donde todo ya está escrito;
en ese nido bendito,
el origen primordial,
vivo aliento celestial,
donde vive mi amorcito;
cabellos hechos de estrellas,
esos ojos de lucero
hoyo negro es su pasión;
en sus manos mil centellas,
no sabes cuánto te quiero,
Dueña de mi Corazón..