En él se advertía clara elegancia,
tanto en modales como en su figura.
Procuraba moverse con mesura
distanciado de la extravagancia.
A su paso dejaba la fragancia
de menta, cítricos y de sakura.
Siempre mantenía la compostura,
lejos de mostrarse con arrogancia.
Oír sus historias era mi anhelo.
Junto a él asistía a los conciertos
y observaba las nubes en el cielo.
En mi tierna infancia fue un buen modelo
que me instruyó a seguir caminos ciertos.
Con un gran amor recuerdo a mi abuelo.