Pensé que te olvidé te lo juro que lo pensé cuando pasé un día entero sin decir tu nombre.
Pero llegan estas noches y me traiciona el pecho: guardo intactas las ganas de hablarte de todo, de nada, de lo que soñé ayer y del miedo que no te conté.
No sé qué me pasa estos días. Solo sé que amanece y tu recuerdo no se va con la luna.
Me importaste en silencio, me importas en este insomnio, y aunque ya fue todo, me vas a importar siempre.
Porque hay gente que uno no olvida: solo aprende a extrañar en paz.