Gabriel Hernán Albornoz

Entre ayer y hoy

 

 

Entre ayer y hoy

 

Tan solo ayer,

cuando era sed mi vida en desierto,

cuando necesité una lluvia en verano,

cuando derrochaba al aire mil besos,

Y necesitaba luz para mi espíritu helado…

Te…apareciste…

 

Tan solo ayer…

Mi cuerpo y el tuyo eran uno.

Labios se unían en excesos.

Abrazos nos mantenían presos.

Tu corazón fue mío, mi amor fue tuyo.

 

Tan solo ayer…

Nuestras huellas hacían un mismo sendero.

La luna era testigo de que nos quisimos.

Entre suspiros juramos amor eterno.

Y en nuestros ojos la primavera vimos…

 

Hoy…

Eso ya no existe.

Todo quedó en el ayer.

Mi corazón marcha triste

Y me miente en su doler,

que quiere olvidar aquello

que se rompió después,

que fue feliz, que fue bello.

 

Hoy…

En silencio y penumbras,

solo queda un recuerdo:

Tus labios de fresas,

tu recuerdo que alumbra,

este camino nuevo,

y el deambular otra vez.

Debo seguir y me pierdo,

porque… no puedo…

No puedo…

No puedo…

No quiero…

Solo, no…

 

Busco refugio en otro amor

mas nada ni nadie logra

calmar este tormento de dolor.

Y esta tortura quema y sangra,

porque no se puede cerrar

lo que rompiste con una palabra,

que silencia y aturde, la de tu “adiós”.

 

Los días son eternos conmigo,

porque no me soporto así, vacío.

Trato de llegar a la noche rendido,

mas comprendo cuánto te necesito.

 

Necesito satisfacer mi sed.

Necesito refrescar mi calor,

solo con el agua de tu ser,

con la lluvia de tu amor.

Necesito porque me ahogo, respirar.

Necesito ver tu luz,

quiero tu aliento sobre mi piel.

Todo me lo puedes dar.

 

Hay algo grande en mi corazón

que me obliga a no olvidar.

Ese algo es más enorme que la nada

Y es más infinito que el todo. Es amor.

¡Cuánto te amo, cuánto!

 

Autor: Elhen Amorado