LUIS VALENCIA.

23:00 y tus ojos

 

Hoy nos vimos después de tiempo,  
y sigues igual de hermosa.  
Tus ojos penetrantes,  
ese labial rojo que no perdona.  

Conversando toda la noche,  
y no me cansé de preguntarte: “¿cómo estás?”.  
Me perdí cada minuto en tu rostro,  
contemplando tu belleza  
mientras bebíamos un Monster blanco  
y el helado se derretía lento.  

Yo sí me sentaría toda la noche mirándote.  
En ese tiempo que no nos vimos,  
te extrañé y me preguntaba: “¿qué estará haciendo?”.  
Me sorprendió que me extrañaras un poco.  

Entre charla y charla me atreví:  
“¿tienes algún saliente?” “¿ya tienes novio?”.  
Y tu “no” me dejó sin respuesta,  
porque no entiendo cómo,  
si a mis ojos eres perfecta…  
los demás estarán ciegos.  

Tu presencia causa tranquilidad y alegría.  
Las fotos que tomamos con mi cámara  
son un recuerdo que guardo,  
pero esa que me aceptaste…  
salió bellísima.  

Siempre en el carro veo tu rostro de cerca  
y descubro mucho más la belleza que cargas.  
La noche siempre termina a las 23:00,  
esperando volverte a ver,  
aunque sea unos minutos, unos segundos.  

Y me pregunto…  
¿cuánto estará un abrazo tuyo?  
¿Te molestaría?