José Francisco De Aquino Avendaño

TRONO DE CENIZAS


Ocho inviernos forjé sobre tu mano, un imperio de fe que hoy se desmorona; enero trajo un frío tan profano que marchitó, de espinas, tu corona.


Tu vientre es un jardín de puerta cerrada, negando el fruto que mi amor pedía; mientras mi alma, de luz deshabitada, se rompe en la mujer que no era mía.

Extrañas al que hundió nuestra alianza.Te falta el que robó nuestros anhelos. Y yo, que di la vida por tu danza, soy sombra que se arrastra por tus suelos.


Me rindo ante el altar de lo perdido,
errante en el desierto de tu olvido,
pues muero en el abrazo que has fingido amando a quien, por fin, me ha destruido.