La tristeza se esconde
La tristeza se esconde en los pasillos
de un hospital donde el alma se despide,
cuando uno llega… y otro no puede irse contigo.
Se disfraza en silencios que nadie corrige.
La tristeza toma forma en un vuelo que parte,
en un asiento vacío que nadie ocupará,
en un “cuídate” que esconde
todo lo que no se pudo dar.
También vive en el intento constante,
en las manos cansadas de tanto querer,
cuando el mundo se inclina
y no se deja convencer.
Se camufla tras un “estoy bien” sin fuerza,
en un “nos veremos” que tal vez no será.
Y aún así nos enseña
a guardar los instantes como eternidad.
Porque aunque duela, todo tiene su ciclo,
su nudo y su final.
La tristeza, aunque nos duela,
es también una forma de avanzar.
Es maestra del tiempo y del alma,
y aunque se esconda,
nos enseña a amar
con más calma.