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Has sido el mejor Dios para conmigo,
un Rey cuya largueza maravilla
que no se niega a abrazar mi arcilla,
Tú, del humano corazón testigo.
Cada día tu luz y amor bendigo,
cada alborada lo creado humilla
la insensatez del hombre en la mejilla.
Nada besa con tal poder consigo.
Te entregas con bondad divina al mundo,
y en tu incondicional misericordia
das el pan superior a tus criaturas.
Tu amor se enuncia desde lo profundo,
y para los hermanos en concordia
has sido el mejor Padre en las alturas.