RECORDAR ES OLVIDO
es el peso de la vida decidida
la huella del fuego en el trayecto.
La flor que en la sombra se ocultaba, temerosa del rayo y del destino, el tiempo la hizo espina.
Donde la memoria y la perfección
son movimiento. Un suspiro habita en el aire, porque el sufrimiento es la raíz que eleva.
La flor que en la sombra se ocultaba, su núcleo no olvida su fragilidad, mira al Sol de frente con el denuedo de una gloria que el tiempo ha madurado.