Hoy lloro porque una parte de mí alma me abandonó,
me abandonó un treinta y desde entonces odio los treintas,
días sombríos que castigan mi existencia.
Ruiseñor de mi vida,
que con su canto alegraba mi jardín,
pero con la ausencia de ella a secado,
bandera de mi alma que ha caído,
con el aire de tu adiós.
Espina de la rosa que aún vive en mi,
tu recuerdo, eso significas para mí,
uno de mis recuerdos más bellos pero que al recordarte me lastima el frío de tu ausencia.
Sufro por las noches porque los recuerdos invaden mi mente,
y por el día tu ausencia remarca mi soledad,
como si ya no existiera paz en mi interior,
paz que al tu volar arrebataste,
pero que estoy dispuesta a pagar si eso significa poder amarte eternamente.
Derechos Reservados
Priscila Acevedo
01/29/2026