No me esperes corazón,
ya no me esperes.
No olvidaré la libreta blanca
donde enredo mis frágiles poemas.
Voy buscando la desnudez del día
y las golondrinas meciéndose en las ramas.
Me busco
en el conjunto indescifrable
de silencios, donde vuelan
ligeras mariposas.
L.G.