José Luis Barrientos León

Rima del naufragio del idilio

 

Se detuvo la vida en un punto de inercia,

y un silencio de olimpo cubrió nuestra estancia;

el desamor es nave que el escollo comercia,

y encalla en la sombra su rota arrogancia.

 

Yo te quise con fuego de antiguos amores,

yo te amaba en el rito de la blanca flor;

¿qué destino ha marchito los frescos colores?

¿qué arcano ha robado nuestro alto esplendor?

Ya no exhala el jazmín su fragancia de Oriente,

solo reina la bruma, grisácea y fatal;

el cuento ha llegado a su ocaso durmiente,

y en tus ojos diviso un azul de Chagall.

 

Yo ordeno los folios de libros marchitos,

viejas letras que el tiempo con polvo selló;

revuelvo en la sombra sagrados escritos

mientras busco el alma que ya se alejó.

 

De tu imagen los besos por hilos de plata,

y la lluvia es espejo de un lánguido ayer;

tu risa en los muros es música grata

que en copas de sombra se deja verter.

 

No es suerte de azar ni la edad que nos vence,

todo es leve y fugaz bajo el sol del dolor;

que este rito de sombras, aunque el alma condense,

¡es la esencia divina que tiene el amor!