En mi pecho hay
un jardincito,
donde florece
lo más bonito.
No cae del cielo,
nace en mi ser,
cuando estoy triste
y sé querer.
Son semillitas
de amor y fe,
que crecen suaves
si es que las ve.
Yo voy sembrando
por donde voy,
flores del alma
que en mí ya son.
Si doy cariño,
vuelven a abrir,
como luceros
dentro de mí.
Y aunque no las vean
todos quizá,
mi jardincito
siempre estará.
EmilioDR/ Abril20/26