Desde mi puerta recibo
con agrado el petricor
gotas q ya siento encima
Despiertan en mí la vida,
como una bendición.
Con cuánta ligereza mueve
la lluvia arrasando a su paso,
todo cuanto se le antoja,
le entrego mis sueños rotos
le enseño mi paz dormida
le muestro mi eterna y loca
contradicción de la vida.
Ahí va sin pedir permiso
Ahí va fría, sin medida
Cae y sigue
Apasionada y perdida.
Desde mi puerta la dejo
El tiempo cobra la vida.