Lisett Rodríguez

Desde mi puerta

Desde mi puerta recibo
con agrado el  petricor
gotas q ya siento encima 
Despiertan en mí la vida,
como una bendición.

Con cuánta ligereza mueve
la lluvia arrasando a su paso,
todo cuanto se le antoja, 
le entrego mis sueños rotos
le enseño mi paz dormida
le muestro mi eterna y loca
contradicción de la vida.

Ahí va sin pedir permiso
Ahí va fría, sin medida 
Cae y sigue
Apasionada y perdida.

Desde mi puerta la dejo
El tiempo cobra la vida.