Eres como una flor de cerezo,
cuando la primavera despunta,
y renace la vida en el valle.
De blancura sin igual se viste,
y de rosa suave se engalana,
y alegre, festeja tu belleza.
Y al soplo leve de la mañana
tiemblan los pétalos con alegría,
y el Jerte canta su melodía.
Porque al mirarte el mundo florece,
y hasta la brisa queda prendada
de tu dulce encanto enamorada.
Si tú caminas, la luz despierta;
si sonríes, el día se inclina,
y humilde, con flores te saluda.
Del valle, reina sin igual eres,
y todo el cerezal se avergüenza,
sin poder igualar tu belleza.