Gotas de Negroni
Podes incinerar
en mi rostro el cigarrillo,
apretujando su papel
como
si
cabiese
en
mis
poros,
prendiendo la luz en el rincón
de mi curva con un cerillo
donde cenizas
en tus manos
dibujaron mi negro lagrimal.
Podes inhalar el aliento rosa,
la ventisca virgen
de un pulmón,
exhalar el cáncer marrón
con la imperceptible saliva:
gotas de negroni
en mi
campanilla,
violentar por el tubo de garganta
a la herida,
y otorgarle, a la enfermedad,
su único...
orgasmo.