Si el infierno y el paraíso se forjan y se construyen aquí, en la tierra.
No es cuestión de creer, sino de actuar; no es cuestión de estar, sino de ser consciente.
No basta con pensar, decir o hacer: la clave es no torcer la acción.
Y así, cuando la mente se libera de su propia oscuridad y el corazón y el espíritu permanecen limpios de perversión,
lo destructivo pierde su esencia, la sombra se disuelve en la luz, y el mal no tiene lugar.
Por eso, no es solo cuestión de creer, sino de actuar; no es solo cuestión de estar, sino de ser consciente.
No basta con pensar, decir o hacer: la clave es no torcer la acción.