Diego Pantoja

TAMALAMEQUE

Cierro los ojos y estoy allí.

No en el lugar donde estoy:

en el lugar donde siempre estaré

aunque me vaya,

aunque pasen los años,

aunque el mundo me lleve lejos.

En tus recodos de geografía tierna,

en tus sombras de palmeras que callaron

los romances de una juventud

que creía que todo duraría para siempre.

Tu brisa recorrió distancias

para encontrar en mí lo que dejé:

el nombre grabado,

la plaza con sabor a domingo,

la capilla cómplice,

y este cuerpo que quiere reposar en ti

como reposa el río en su cauce:

porque no sabe ser

en ningún otro lugar.