No soy gustoso del café en las
mañanitas , pero fuí a visitar a mi
abuela al campo, una rica majada
de plátano agregada con cuero de
chancho y también carne, fue el desayuno.
Yo en mi sencillez llevé unos mariscos
porque no me gusta ir con las manos
vacías, que hermoso el trato de mi abuela,
que ya no quería regresar a casa.
Que hermosa es la vida del campo,
unos versitos brotaron de mi corazón
escritos con el cantar del gallo y el
sonido de los pájaros, solo sé que
disfrute del cariño de mi hermosa
abuela que amo tanto.
Ella tan feliz con mi presencia,
me sentí igual que al lado de mi madre.
Esos pequeños detalles de la vida,
son la verdadera felicidad.
Gracias mi Dios.