Oigo tu cuerpo curvarse
Húmedo de ansia inquieta,
un leve temblor de rosas
Suena en la noche inmensa.
Y el aire aprende tu aroma,
entre cielo, carne y hembra…
Cuando tu boca se abre
para que mi sed se la beba,
es un vino que desborda
y embriaga mi carne entera
En tus ojos relincha la sombra
De un fuego que arde y quema
Un rayo atado a la sangre,
Una fiebre que me incendia
Sos vértigo puro en la forma
Y en tus muslos de primavera
Mi deseo se me antoja
Como un río salvaje en las venas
Cuando sus pechos al aire
Se desnudan sin orilla
Y tú cuerpo galopa
Mi hambre gime y tiembla
Y Te busca y te nombra
Sin razón que la contenga
Potra de carne y noche
Hembra de luz y de vida
Dueña del ritmo y la entrega
Tempestad que no termina
Una furia que me llama
Un puñal que me atraviesa
Potra de noche,y miel
Roja brasa de mi vida,
luz encendida en médula
y deseo,que ilumina
Una fiebre que desordena
mi deseo rendido entre tus piernas.