Caminamos la misma acera bajo el Sol, tú llevabas el mapa, yo buscaba el valor. No hacían falta palabras para entendernos, bastaba un gesto para al menos comprendernos.
El café se enfriaba hablando de aquel sueño, sin saber que del tiempo seríamos dueños.
Vinieron las piedras, los días de lluvia gris, la lluvia, el miedo, el tropezar y el matiz. Tu sostuviste mis manos cuando el aire faltó, yo puse el escudo cuando el mundo atacó. El amor no fue un cuento, fue un lugar seguro, un puente de luz cruzando el muro más duro.
Porque la vida no es solo llegar a la meta, es tener a un amigo, una mano completa. Aprendimos que junto se vence el dolor, que el éxito sabe mejor con amor. Caminamos distinto, pero hacia el mismo lugar, valió cada paso, valió el interntar.
No fueron los años, fueron los besos y el té, las veces que juntos perdimos la fe, y nos rescatamos, volviendo a nacer.
Al final del camino, la gloria no es ganar, la gloria es con quien celebrar. Mira atrás, hermano, y mira hacia el frente: el éxito es ser, simplemente, un sobreviviente, que amo, que aprendió y que se hizo fuerte.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
19-04-2026.