mauro marte

CANTO A UNA TIERRA LEJANA

Mi amada es de un pueblo

en el centro del caribe,

un pueblo que

al norte no está,

al sur no pertenece,

el este y el oeste lejos están.

 

Está en el corazón de mi amada

 

Forjado bajo la sombra de una chimenea

y cuando esta rugía y rugía

las calles se llenaban de azúcar,

melao y cachipa.

 

Y en las noches negras,

como un viejo fantasma, los atabales

recorrían las calles, con los lamentos

de los zafreros

 

Sobre inmigrantes construida

conviven el negro y el mulato,

tierra de poetas, música y

gente buena.

 

Ya si en el rugir de la chimenea.

Ya sin zafreros.

Ya sin fantasmas ni atabales.

 

Dos grandes ríos surcan sus tierras

y la gente muere de sed de vida

aunque lleva el nombre de la más Alta Gracia,

 la madre del Señor.

 

No soy de allí, mi amada si,

Y su corazón allí pertenece.

 

Entre hermosas montañas, la pobreza campea,

la esperanza muere, el pueblo necesita de héroes

que amen tanto a su tierra, que den su vida por ella.

 

 

No soy de allí

y me gusta andar por sus calles, de brazos

con mi amada y ver los niños aun jugar por

las calles y en el parque saludar a los míos,

los locos, mis colegas.

 

Villa, no pertenece ni al sur ni al norte

eres como el corazón en el centro.

 Ruge, levántate y como un buen corazón, sé el

timón de desarrollo de toda una nación.

 

Unida en una sola canción, marca el ritmo,

marca el son y demuestra en una sola voz

que no hay nada mejor que tu amor, tus tierras y

tu pasión.

 

Y que tu Chimenea, reliquia de tu ser

sea el estandarte para que surjan

nuevas chimeneas para construir en el amor

y que en cada corazón este grabada la estampa de

Catarey.

 

Villa, Villa, cuan amada son tus calles y tus gentes

por la amada de mi corazón.

 

             -MAURO MA