Todo empezó con un hola, una caricia, un “te quiero”, un “te amo”, un beso, un deseo… un “estar juntos por siempre”.
Pero, ¿por qué siempre empieza mi historia así? ¿No tengo nada más que contar?
Sí, sí tengo. Pero para poder entender mi historia, primero hay que ver todo mi amor por ella.
Me enamoré a primera vista. Fue tan hermoso ese día…
Ella llegó con el cabello recogido, no tenía maquillaje; incluso era tímida.
Y me enamoré.
Pero no porque fuera linda, ni por su pelo, ni por su voz.
Entonces, ¿por qué? En realidad, no lo sé.
¿Pareciera loco, no? Estar enamorado de alguien y no saber por qué.
Pero dime, ¿tú de qué te enamoraste de tu pareja?
Yo… pues de su voz, su altura, su pelo, su cuerpo, sus caricias…
Pero en realidad, eso no es amor.
Amor es no saber el porqué la amas.
Y sí, parezco loco, pero es la verdad.
Puedes gustarte muchas cosas de tu pareja,
pero nunca encontrarás la razón exacta de por qué la amas… y esa es la verdad.
El amor no es solo decir “te amo”;
es sentirlo, vivirlo, transformarlo.
Es llorar, es sufrir por ese amor.
Pero sufrir no es lo mismo que rogar.
Pero, ¿qué importa ya?
Tú eres la muerte…
la muerte que nunca pudo estar con su amor.
Y yo soy un simple humano muerto,
uno que lo dio todo para hacerla feliz,
y aun así, ella eligió a otra persona.
El amor a veces es difícil,
pero nunca podremos olvidar cuánto quisimos, amamos y lloramos.
Y aun así, ¿sabes algo?
Siempre le voy a agradecer…
por el tiempo que pasó conmigo,
e incluso por mis enojos.
Y si algún día nos encontramos en el cielo,
no le diré que la amo…
solo diré:
“Espero que hayas vivido una vida feliz”.
Porque mi mayor deseo…
siempre fue que tú fueras feliz.
Poeta: Esequiel