Cuando las letras que circulan por las venas son impulsadas por el corazón,
desde cada neurona hasta la última célula y átomo,
bajo una luz conquistada, que derrotó a su propia sombra sin rendición.
Entre el inventar, el aprender, el vivir y el compartir, no hay duda, obstáculo o niebla...
que impidan compartir todo un mundo interior.
Ni más ni menos, ni mejor ni peor: toda una vida y un corazón.