yito

Inquietudes.

 

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Me consume la tristeza

en las horas de mi adiós

por no haber, creído en Dios,

se los digo con franqueza.

De la fe, que da certeza

se nutre el discernimiento.

Desdibuja el pensamiento

hacia Dios y sus virtudes

el vivir, con inquietudes

que al negarlo dan aliento.