Mi corazón
ha dibujado grietas
en el vacío,
grietas como ríos
que recorren mi rostro pálido
como un mapa de niebla
que cubre mis ojos,
y así, no veo.
Solo puedo escribir
una partitura para el silencio.
No es una herida que sangra
sino las huellas
que buscan el camino perdido,
el eco de voces
que no se escuchan
y unos pasos
que se dejaron de escuchar,
o quizás el eco
de la lluvia golpeando el tejado,
o quizás el eco
de una lágrima silente
trazando ese camino
como las venas del cielo
cubriendo mi rostro.
Y hasta las luces huyen
y mi silueta en el vacío
partiendo la eternidad
en dos mitades
y se pierde mi esencia
en dos pedazos
para encontrarte,
solo mi silueta puede ser sombra
obstinada de la ausencia,
y del luto manso
del frío que anidaba.
Y aunque el vacío era infinito
tiene ahora la forma exacta
de tu ausencia.