Santiago Parra

El cansancio del alma

 

Estoy roto por dentro,

golpeado por fuera.

 

Hecho mil pedazos,

sin dejar retazos.

Me hundo en silencio,

mientras escondo

lo que siento

y lo que pienso.

 

Busco el final del sufrimiento,

como quien camina sin destino.

 

No puedo avanzar.

Soy un chico agonizando

que reparte sonrisas

como si nada doliera.

 

El dulce olor del fracaso

recorre mis entrañas,

y el sabor frío de mi tristeza

se mezcla

con el hedor de cada error.

 

Ese azufre que arde en mi alma

no me deja olvidar

lo poco que valgo.

 

Y entonces aparece el cansancio:

no de luchar,

sino de caer una y otra vez.

 

No es cobardía,

ni tampoco valentía,

es este agotamiento visceral

de sentir que cada día

vuelve a empezar en fracaso.

 

Y entendí que el verdadero cansancio

no es del cuerpo,

sino del alma que ya no descansa.