La piel de sal normanda
deletrea los pasos grises
sobre las conchas secas
que respiran la calma
de una belleza inusual.
Se encrespa el mar del verano
pero sus ojos de nubes dormitan.
Guerreros vikingos, incontrolables,
la muerte no es un castigo,
el silencio habita despacio y camina.
No hagas ruido ni agites el agua,
vendrán los monstruos marinos,
y las exhortaciones del sol
cristalizarán a las sirenas.