Mª Pilar Luna Calvo

PLAYAS DE NORMANDÍA

La piel de sal normanda

deletrea los pasos grises

sobre las conchas secas

que respiran la calma

de una belleza inusual.

Se encrespa el mar del verano

pero sus ojos de nubes dormitan.

Guerreros vikingos, incontrolables,

la muerte no es un castigo,

el silencio habita despacio y camina.

No hagas ruido ni agites el agua,

vendrán los monstruos marinos,

y las exhortaciones del sol

cristalizarán a las sirenas.