Romance del hijo del minero
Hijo de un noble minero,
nieto, hermano y cuñado,
del carbón y de la veta
su linaje fue forjado.
Mas con seis años de vida
vio el destino desdichado:
su padre cayó en la mina,
herido, roto, postrado.
Tres meses de crudos gritos,
de dolores prolongados,
hicieron del niño firme
un juramento callado:
“Yo no bajaré a la entraña
del monte negro y cerrado,
buscaré otro rumbo en alto,
otro cielo iluminado”.
Con sudor de pluma y libro,
con desvelo y con trabajo,
levantó su pensamiento,
poco a poco, paso a paso.
Llegó el título anhelado,
la esperanza en sus dos manos,
y el carbón quedó lejano,
quedó el aire liberado.
Hoy disfruta del descanso,
del retiro ya alcanzado,
pero al mirar hacia atrás
sabe de dónde ha brotado.
Que aunque el destino lo alzara
por caminos nunca hollados,
lleva en su pecho la mina,
y en la sangre...el carbón tallado.