CARLOS ALB.

Luz

LUZ

 

Luz,
aire,
agua,
cuerpo,
navegar.

 

En ese aire,
en esa luz,
entre sombras,
unos momentos
para descansarnos.

 

En tiempos oscuros,
tiempos pavorosos,
en la oscuridad, guerras,
en tiempos de la muerte,
momentos para vislumbrar
esos rayos de luz que apaciguan.

 

En la música de las olas, de la luz,
en ese dejar flotar el cuerpo y la piel,
en esos puntos de luz en la oscuridad.

 

Momentos para abandonar lo que duele,
instantes para dejarnos y soñar en la luz,
tiempos para descorrer las cortinas y ver.

 

Veamos esa luz que nace de nosotros mismos,
destapemos ese amor que nos hace refulgir,
abramos el corazón a esa Luz que nos ama.

 

Dejemos mecer el alma por el amor,
ese amor que se hizo Palabra,
esa Palabra que nos alimenta;
abramos el alma a descubrir el Cielo,
seamos parte de la Luz que nos enciende,
en ese mundo donde la Verdad es luminosa.

 

En el propio jardín interior, descubriendo la Luz,
esa Luz que es nuestro Templo donde brillar,
donde hacer florecer la Luz y la Verdad,
donde las palabras se hacen Amor,
entre las sombras de la vida,
en ese Apocalipsis de hoy,
donde encender la Luz,
donde proyectar Luz,
donde ser felices
en el Amor
de la Luz
verdadera.

 

En la noche,
en los tiempos,
tiempos finales,
para ser el faro
de nuestra Luz,
de la inmensidad,
donde las palabras
se hacen Verdades,
donde la Luz es amor,
en ese mundo divino
que nos hace reflejar
la Luz de la Verdad
en el amor final,
en el Apocalipsis.

 

Donde iluminar
con reflejos
de la Luz
de Dios.