Me arrepiento de no aferrarme a ti,
de dejarte ir sin luchar,
cerrando los ojos al destino,
que pronto me iba a quebrar.
Cuatro meses sin estar,
dieciséis semanas sin poderte escuchar,
ciento doce días sin poderte abrazar,
y más de dos mil horas sin dejarte de pensar.
Llevo el tiempo como si fueras a volver,
con esperanza de verte otra vez,
la mente gira intentando comprender…
porque fue entonces, y no después.