Romger Glez

Tilde de ausencia

De aquí no fuimos y no serás más entre mis mañanas, ha cesado el sorbo de café que esboza tu alegría, dejando sobre la taza una tilde de ausencia.

Y no es que te aparte de mi, epitafio del arte fúnebre, ni miles de pasos entre extremos cardinales, es solo la alegre tregua por desmentir la lejanía. 

Voluntad de condena yace en ti mujer que quise, para exaltar mi pena, que con gentil gesto embelesa las palabras con extractos que te saben en mi boca.

Entre metaforizar tus manias hasta la compulsion  o sucumbir a tergiversar tus gestos amantes fue la herencia de encontrarte tibia habitando mis mañanas.

Y que más allá de este ritual matinal  quizá nunca hayas partido.