Anoche soñé contigo nuevamente, es la primera vez en el año que te sueño desde que visité tu tumba en Diciembre.
¿Sabes qué fue lo primero que hice al verte?
Corrí a abrazarte sin pensarlo, mis ojos se llenaron de lágrimas y mi rostro esbozó una sonrisa inevitable.
Mis ojos mostraban felicidad inmensa al tan solo pensar que te tenía frente a ellos; no solo como un recuerdo, sino en carne y hueso.
Todo aludía a que solo había sido un mal pensamiento, que simplemente había imaginado tu ausencia. Sinceramente, se sintió tan real una vez más.
Contemplaba tu presencia cada segundo que pasaba, sin embargo, al abrir los ojos nuevamente, ya no estabas.
...
Oh Dios, ¿Cuánta vida debe pasar para acostumbrarme a su ausencia?