Aunque sea queriéndote
Me gusta cuando sonríes
y me brindas tu saludo,
me gusta que me confíes
lo que en tu alma es menudo.
Atisbo de tu ser,
de tu mundo puro.
Siempre radiante te vas,
porque en todos tus días
irradias dicha y paz;
a no ser, amiga mía,
que alguna sombra
nuble tu bonhomía.
Tu naturaleza conmigo
es de fe
y de optimismo,
por eso siempre bendigo
tu luz y tu magnetismo.
Eres la dama que admiro,
la que quiero y la que amo;
pero el miedo al retiro
hace que caye lo que tramo.
No quiero tu evasiva,
ni que el silencio te elija.
Por eso, amiga divina,
aunque este amor me aflija,
prefiero un \"te quiero\" de rodilla
antes que hullas de mi vida.