Ely.M.

Desprecio sentenciado

    

​Me ha tocado amarte en notas cortas,

en tristes, amargas y dolorosas.

Te presté mis alas y las destrozas;

mi sangre derramas, mis venas cortas.

​¿Qué demencia habita en ti, que mi amor despilfarras?

¿Acaso al fuego en tu pecho se le ha extinguido la llama?

¿Qué razón existe para tan severo rechazo?

¿O es que ya no sientes más el calor de mis brazos?

​¿Cómo libero el temor de saberme derrotada?

¿Cómo mato la ilusión de sentirme enamorada?

¿A quién debo clamar para librarme de esta pena?

¿O es acaso mi destino pagar tan dura condena?

​Mejor sería morir, pues es cruel el tormento;

dudo con acierto que sea sanador el tiempo.

Que aunque traiga otros cielos, otros días y vientos,

no logre nunca llevarse lo que yo cargo por dentro.