Pequeña…
sé que te mirabas al espejo
y no entendías por qué dolía tanto existir.
Nadie te explicó
que no eras difícil,
solo estabas sintiendo demasiado en un mundo que sentía poco.
Perdón por todas las veces que pensaste
que desaparecer era la única salida…
yo sigo aquí,
porque tú resististe.
No te salvaron,
te salvaste sola.
Y aunque aún duela,
míranos…
seguimos de pie.