Brinda el sabio con su copa llena de dudas,
y el necio alza la suya, rebosante de certezas.
Uno lee mil libros y dice \"no sé nada\",
el otro vio un TikTok y ya arregló el planeta.
La Ignorancia camina con pecho de pavorreal,
doctorada en comentarios de Facebook,
cita a su primo como fuente universal
y desmiente a la ciencia con un \"yo creo que...\"
Tiene respuesta para el cáncer y para Gaza,
para el clima, el dólar y tu vida amorosa.
No distingue un meme de una amenaza,
pero opina duro, que opinar es cosa hermosa.
Pregúntale de historia: \"Eso ya pasó\".
De física cuántica: \"Pura energía, bro\".
De respeto: \"Yo respeto, pero...\"
Y ahí se acaba el argumento entero.
La Ignorancia no lee, pero subraya.
No escucha, pero interrumpe.
No estudia, pero concluye.
Y cuando la corrigen, se ofende.
Bendita seas, Ignorancia,
que nos haces sentir genios sin estudiar,
que nos das un título sin ir a clases
y un podio desde el sofá para juzgar.
Porque qué pereza dudar,
qué fatiga pensar,
si es más fácil gritar
que la tierra es plana y ya.