Julieta Iallorenzi

EL EXPERIMENTO IKEA

El experimento Ikea demuestra 
Que plantas y personas 
Se marchitan cuando les gritan, 
Así las ponzoñas verbales
Se inyectan 

Como aguijones de arañas
En los rincones, 

Inadvertidas y letales, 
Palabras figuradas como dagas 
Dándole a las doncellas 
-sus receptores- 
Finales mortales, agonizantes. 
Enterrada de dorso o de raíz
Podes crecer 

En las direcciones que la tierra 
Que te oprime te permite, 
Mas jamas podrás volar, 
Lejanas son las altitudes 
Donde el eco colérico
No resuene, 

De las manos gastadas
Y las hojas resecas 

Alas no emergerán. 
El experimento Ikea reafirma 
Que somos un numero más, 
Alguna anécdota en una lista, 
Defunción por ajena, impersonal 
Y mórbida curiosidad 
De cuanto pudimos soportar 
Hasta cruzar y estallar 
La delgada linea de lo vital 
Y así, nuestras lapidas 
Estadística serán. 
Seres y moras sangran similar, 
La salvia es la sangre de la fruta, 
Siempre algún sádico 
Herbívoro la disfruta, 
Como ríos purpuras 
Decantando en la copa 
De esos labios sedientos 
Por crear áridos desiertos 
Donde hubo oasis ceremoniales. 
Los experimentadores 
Jamas le avisan a los experimentados 
Que son sus conejillos de indias, 
Sus ciudadanos frágiles, 
Sus flores mudas de objeciones, 
Extendiendo sus pétalos como piernas 
En ofrendas a los soles 
Imponentes que las enfocan, 
Las señalan con reflectores naturales, 
Son durante unos instantes del día, 
Elegidas por los dioses, 
Y esa misma intensidad 
Sonora y lumínica 
Las marchita y las fulmina. 
Las calles están llenas de cadáveres, 
Son las hojas de otoño, 
Los arándanos exprimidos, 
Son los experimentos fallidos 
¿Mi maceta llevará 
Mi nombre verdadero 
Cuando la destierren 
A las fosas comunes?


Julieta Iallorenzi

23/01/2021