Lola Flores: Romance y Coplas!
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Lola cantaba. Lola bailaba. Ella tenía un volcán.
Le brotaba por la boca
la verdad de lo ancestral.
Era fuego sin medida
era coraje y puñal
la mujer que en una copla
te partía el alma en sal.
Tenía el gesto torero
la mirada de azahar
y unos ojos que decían
lo que nadie quiere hablar.
A su paso se encendían
los balcones del compás
y aunque el mundo no entendiera
ella no pedía más.
Fue la flor de la locura
la razón de la ciudad.
Nunca pidió ser eterna
y por eso lo será.
Coplas!
Lola no pedía nada
más que un ruedo y su mantón
y con la bata encajada
tronaba como un cañón.
Su voz no era de cristales
ni de técnica ni ley
era un quejío en los portales
que abría puertas de Rey.
No fue santa ni fue diosa
fue mujer en carne viva
y cuando caía la rosa
se alzaba la más altiva.
Hoy en Cádiz la recuerdan
con guitarra y devoción
y hasta el mar se le arremanga
si escucha su corazón.
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