Alvaro Sampayo...

Cien años de presencia

Cien Años de Presencia

​No fue la calidez de un aula lo que nos dejó,

sino el incendio de una estirpe que no muere.

Hoy simplemente miramos, meditamos y admiramos

al hombre que retorció la lengua hasta volverla mito,

aquel que se negó a ser un simple testigo

y se convirtió en el verdugo de nuestra realidad común.

​Sentenció al olvido con la precisión de un cirujano,

hizo que la lluvia durara años y que el tiempo fuera un círculo

donde la soledad es la única herencia posible.

No buscó el aplauso fácil del idioma,

sino que lo quebró, lo moldeó a su antojo

hasta que las palabras dejaron de ser aire para ser piedra.

​Ya no le pertenece a la tierra, le pertenece a la memoria,

donde lo fantástico es la única verdad que nos queda.

Esa es la gloria del que no se conformó con narrar,

sino que decidió fundar un universo entero.

Y en ese eco eterno de mariposas y estirpes condenadas,

solo resuena un nombre:

​Gabo.

Autor:Álvaro Sampayo