Rafael Blanco López

Rompiendo el silencio

No es suave.

 

El silencio también arde, se acumula en la garganta como un grito sin salida, como un golpe que nunca se dio.

 

Romperlo es caer, es dejar que la voz se quiebre y aun así decirlo todo, aunque tiemble el cuerpo y se derrumbe la calma.

 

Y cuando por fin sucede, no queda paz inmediata, queda verdad, cruda y encendida, respirando donde antes solo había miedo.

 

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Rafael Blanco López 

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