Habrá algún pueblo sin chismes?
No, de eso vive.
La gente no viviera
Sin saludarse en la calle
Sin brindarse un adiós siquiera
con el abanico de sus manos,
con el susurro en los dientes y con el gesto apretado.
Basta una chispa
Para encender el castillo de la fiesta.
Cuando arde hay humo negro
Y también cuánta leña se quema¡
Quema la lejanía más que el infierno
Ningún océano apagaría las llamas del hormiguero.
Sonrío apenas.
Espero, ay mi Dios,
un día contarles la parábola de la serpiente.