gaspar jover polo

UN LUGAR PARA MERENDAR

UN LUGAR PARA MERENDAR

 

En la romería de todos los años

mis padres elegían, para sentarnos a merendar,

un trozo de acera a resguardo

del muro viejo de la fábrica y de la fila de casas

en las que habitaban los trabajadores.

El espacio elegido era un ensanche

rectángulo dotado de cierto encanto,

muy simple, un melancólico espacio

con un toque de desconcierto y desorden.

Era algo así como un patio pobre,

como una plaza

de pueblo, únicamente adornada

por el crecimiento espontáneo de dos árboles.

 

Gaspar Jover Polo