Si mis besos no te encuentran,
muero; se desangra el cielo.
Y si enmudecen mis manos
esos que robaban tallos:
y va... se desangra el cielo.
Si mis besos no te alcanzan
muero; se desangra el cielo.
Si mis ojos no te miran
¿a dónde será que irán
tus caricias de terciopelo?
Porque se desangra el cielo;
se desangra y se desangra
este amor sobre tu velo,
tu ausencia sobre mi pecho...
y mi mezquina muerte
volando sobre tu cielo.