Quiero escribir un poema
por cada beso que he dado,
por cada boca que me enseñó
una forma distinta de sentir.
Por cada vida que pasó
amándome a su manera,
aunque no supiera quedarse,
aunque no supiera nombrarlo.
Quiero escribir
por cada ilusión que tuve,
por cada momento en que creí
que el amor podía salvarlo todo.
Por las veces que me encantó amar,
aunque doliera,
aunque terminara en silencio,
aunque me dejara preguntas.
Quiero agradecer
a cada historia,
a cada cuerpo,
a cada nombre que habitó mi memoria,
porque en todos aprendí algo
de lo que soy ahora.
Y aunque no todos se quedaron,
aunque algunos se volvieron ausencia,
hay algo que permanece:
la certeza
de que fui capaz de sentir
con todo el corazón abierto.
Tal vez eso sea el amor,
no quedarse,
no durar,
sino enseñarnos
que incluso en la pérdida
también hay vida.