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COEXISTENCIA

Entre cristales contemplo
aquel reflejo que me mantiene
rígido, como si existiera
la posibilidad secreta
de otro mundo paralelo,
de alguien tan idéntico a mí
que su diferencia fuese invisible.

Repite acciones, movimientos,
hasta los gestos prestados.
Sin embargo, en su silencio
habita más luz,
más esencia que en mi propio ser,
como si esa silueta invertida
fuese la verdad
y yo apenas su sombra.

Aunque me obligue a decir
que quizá no sea real,
permanece en mí la duda:

si él me imita a mí,
¿o soy yo
quien vive imitando su existencia?