Querida amiga, en el bastión de la noche
se acumulan distantes sueños dormidos,
dentro de la oscuridad hay voces taciturnas
inconformes de la soledad mía,
y las guerras profundas se adueñan
de cada muro entrelazado en mí,
a veces escucho pelear la razón
con las velas derretidas,
a veces las bombillas tocan al miedo
jugando a la ruleta rusa,
el mar se traga los barcos de hule querida
y la guerra llega primero en la sangre no derramada,
quizás la tranquilidad no mora en los cuadros de la casa.
Querida amiga, de mis querencias,
de mis ahogos infortunios, de mi violenta amarga,
he visto las heridas en el firmamento
como esferas de fuego derritiendo dolor en lágrimas,
los paisaje amarillentos se tornan venosos
en un árbol deforme de mis querencias ,
tal vez las cosas han muerto, tal vez hay páginas
manchadas de lágrima roja y el profundo vacío
flamea oculto, inequívoco, postrero, audaz
en mi otoño abismal, pronto el amor
conducirá hacia nacientes de abismos
que conforman al más allá, de mí, de ti
de nuestros pecados…
Querida amiga, de mi vulnerabilidad,
de mis alientos en la tumba, de mi mascara retorcida,
el templo que enmudece ventanas abre pasillos
en tus venas y en mi razón perdida,
¿imperfecto?
en los pantanos el amor fluye oculto
entre iguales y los corceles oscuros
atraviesan nubes grises en tu templo
desdibujado y en mi coraza intrínseca,
tal vez conozco de tus caminos de espinas
y del floral encofrado en ti…
Querida amiga, de mis alucinaciones, de mi embriaguez,
de mis lagunas, de mis quebrantos,
eres perfecta de tus dotes, de tus resabios,
de tu oscuridad manchada de acuarela,
el invierno guarda cofres por siempre
si en mí se sienta la muerte…