En las huellas del recuerdo
devuelvo cada uno de mis pasos,
buscando el pequeño remedo
que sentí en tu regazo.
Recibo solo la fragancia
de unas flores de olvido;
con grata elegancia
se untaron en mi vestido.
Con mi vestido untado
de simples notas de olvido,
volví al camino marcado,
dejando mi adiós en el olivo.