__Tres generaciones__
La niña mira al sol,
se sienta en el portal,
y llama con su voz:
abue, ven a jugar.
La abuela, con su andar
de pasos de canción,
se acerca sin tardar
y ríe con amor:
yo juego, mi chiquilla,
mas tengo que tejer,
los sueños que en la orilla
aprendí a recoger.
La niña, sin dudar,
pregunta con candor:
¿y tú de dónde das
tan dulce corazón?
La abuela al cielo ve,
y dice en voz serena:
de aquella que me fue
guardando en su colmena.
Y llega, en suave paz,
la bisabuela ya,
con ojos de jazmín
y manos de arrullar:
yo fui raíz y flor,
fui canto y fui calor,
y en cada generación
sembré un poco de amor.
La niña las miró
y quiso comprender,
por qué en su corazón
había tanto bien.
Las dos, en un abrazo,
se unieron sin razón:
tres tiempos, un lazo,
un mismo corazón.
EmilioDR/ Abril/16/36