Cuando buena la cosecha
los gorgojos abundaban
como había vacas gordas
no decían nunca nada.
Esperaban su momento
y buscaban la mazorca
cuando no obtuvieron nada
se les aflojó la boca.
Y empezaron los insultos
de «gorgojos» resentidos
que cambiaron los colores
sin vergüenza, con cinismo.
Hoy se mofan y se ríen,
hoy señalan y se jactan
y después de ser gorgojos
hoy se arrastran como ratas.
Y el propósito es el mismo
van buscando la cosecha
porque no tienen principios,
ni pudores… ¡qué vergüenza!
Hay «gorgojos» que hoy son ratas,
la mudanza... ¿fue sorpresa?
¡Nunca! Mas fue claro su ADN
como ratas sobalevas.
Hay «gorgojos» solapados
y no crea, son ratones,
los discursos los maquillan
siempre en nombre de los pobres.
«No se fíen del bocudo
ni de voces que aparentan
que por interés traicionan»
¡Vaya pulcra moraleja!